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Tras esta primera jornada las cosas parecían encarrilarse. Estábamos en el camino y poco a poco comenzamos a ver peregrinos. Nos tomamos las cosas con tranquilidad, lo importante en bici es que no te lo plantees como una competición. El camino se hace agradable en estas primeras etapas aunque es bastante duro con continuas subidas y bajadas.
Paramos a comer pasado Estella, allí había un gran supermercado y nos instalamos en una pequeña placita nada más salir de la ciudad, colocamos nuestro pic-nic y nos dormimos una buena siesta sobre la hierba del jardín.
Luego parada obligada en la fuente del vino de Irache:

Al llegar a los Arcos sólo estaba disponible un pabellón cubierto: allí nos fuimos a dormir sobre nuestras esterillas. Nada más instalarnos en tan precarias condiciones se inició el diluvio:

¡Menuda granizada! Toda la noche sin parar de llover. Las gotas de lluvia golpeaban sobre los techos de uralita produciendo un sonido ensordecedor, no pudimos pegar ojo entre la incomodidad del suelo y la lluvia: estas son las cosas del camino.
Coincidimos con algunos otros ciclistas que hacían más o menos las mismas etapas que nosotros pero me fui dando cuenta de que la gente que iba a pie se quedaba pronto muy atrás. En bici vas más rápido y no te permite integrarte en el ambiente del camino tan rápido como lo hace la gente que va a pie. Ese ambiente lo percibíamos algo y me parecía muy atractivo… Empecé a meditar que el camino es para hacerlo a pie ya desde esos momentos.
La siguiente etapa nos llevó hasta Logroño. Sin novedades significativas. Conocimos algunos peregrinos a pie y otros en bici. Todo parecía marchar bien y los caminos se podían transitar a pesar del barro.
Siguiente etapa a Sto Domingo de la calzada. Almorzamos en Nájera y pudimos visitar Sta María. Allí descansamos un buen rato y logramos satisfacer nuestras necesidades fisiológicas (estupendos servicios limpios y desocupados).

Desde aquí hasta Burgos todo parecía un simple paseo. Llevabamos bien el cansancio y las piernas respondían. Nada podía presagiar ningún problema…
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